Compre un ticket Viena-Berlín. Cuídese de no hacer enojar a un guarda germánico, porque son severos. Algunos tienen ojos como el color del mar, otros ostentan un bigote estilo Adolf Hitler. Pero no tema: ya no hay campos de concentración, aunque de cuando en cuando sienta cómo una cámara de gas lo persigue. Busque la mejor ubicación en el tren, porque el paisaje es hermoso. Piense que es la última vez que va a ver el mundo (eso, como la vida, sucede una sola vez). De manera que nada de sentarse junto a una abuelita que le teje bufandas a nietos muertos: eso déjelo para los suicidas depresivos. Usted es un suicida feliz, uno que acepta las cosas como son, pero que simplemente no quiere vivir más. Busque al hombre más lindo del tren, o a la pareja más feliz que encuentre. Una vez situado el asiento, mire a la persona elegida, y observe el paisaje. Aclare la cabeza y no piense en nada más. Repito: esta será su última oportunidad de ver un fragmento del mundo. Si siente frío al abrir la compuerta, sáquele la bufanda terminada a la viejita, total, ese nieto que la necesita ya no existe. Respire hondo y arrójese del tren. Buen viaje.
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