viernes, 10 de diciembre de 2010

Blancanieves

-Enano, sostén a tu hermanito para que le peine el cabello.
-Claro, Blanquita, pero sólo si a mí también me peinas.
-Sí, enanito, te peinaré. Para eso le compré la crema para peinar a la vieja que trae productos de Avon.
-De la comarca de Avalon, querrás decir. ¿No es un poco sucia la vieja?
-Muy... pero con sus productos orientales me tienta.
-¿Y con sus manzanas no?
-Lo cierto es que siempre me quiere regalar manzanas. Yo las acepto y le hago creer que las muerdo, pero se las llevo al dragón herido del bosque.
-Mmm... Haces bien, niña. A que me peinas primero a mí, ¿sí? Di que sí. 

Domingo

-Me llamo como un día. Como el último día, para ser más preciso.
-Hubo alguien llamado Jueves.
-No lo conozco. Sin embargo a mí todos me conocen como el día que no alcanza.
-¿Nunca se cansa de no ser suficiente?
-Todo el tiempo.

Vendrá

-Hoy pasó por la vereda de enfrente.
-Está muerto.
-Lo sé, por eso te aviso que pasó.